domingo, 29 de octubre de 2017

Hipnosis, una experiencia contra la droga

Siempre comparto mensajes que tienen sentido para mi, muy pocas veces he compartido vivencias. Hace días que le doy vuelta al tema, necesito compartirlo pues siento que muchos padres quizás están viviendo algo muy parecido a lo que me sucedió y que aun tengo presente.

Cuando era joven estaba de moda consumir marihuana, mi hermana menor comenzó  a los quince años, para mis padres fue muy dramático porque era algo que no manejaban y menos yo.  A veces compartía con amigos que lo hacían y encontraba muy extraño su forma de actuar en algunos instantes, jamás he consumido ninguna tipo droga porque no tengo interés en hacerlo y estoy en desacuerdo en que se liberen, pues he vivido y he sido testigo el daño que causan en quienes las consumen y en sus familias.

“Era el año 2013 y mi único hijo (con 21 años) había  comenzado a estudiar en un Instituto de prestigio una carrera técnica, también trabajaba. Con el paso de los meses me fui dando cuenta que comenzó a cambiar, estaba nervioso casi no compartía con nosotros, ya no ahorraba y como yo le tenia el dinero guardado siempre me lo pedía, los fines de semana salía y apagaba el celular. Comencé a intuir que algo pasaba, compartía esa angustia con mi marido pero él me decía “son cosas tuyas” son tus “miedos”. Pero sentía en mi interior que algo pasaba y quería saber que era, comenzaron las mentiras, perdida de dinero, veía que no tenia interés en estudiar, andaba irritable ya no sonreía, se alteraba muy fácilmente y no miraba de frente, no conocía a sus nuevos amigos.

A veces dudaba de mi intuición y sentía que tal vez estaba actuando de una manera irracional, comenzaron las peleas, los gritos, no quería mencionar la palabra que me rondaba “droga”, me hizo revivir lo que paso mi madre, hable con mi hermana que vive en otro país y fue quien abrió los ojos ante un tema que no sabia como enfrentar, pues no tenia pruebas tangibles. Hasta que llego un sábado cualquiera en que mi hijo tuvo que ir a estudiar, encontré sobre su cama un papel envuelto con algo blanco, parecido al talco, sin olor, me invadió un  gran miedo, mucho dolor, rabia y una tremenda angustia, encontré lo que jamás pensé que iba a encontrar, siempre habíamos conversado del tema y del daño que causaba, pero ahí estaba la prueba de mi intuición.

Los especialistas siempre dicen “ellos deben admitir que la consumen y pedir ayuda”, se me hicieron eternas las horas, pero ahí estaba, con su mejor  sonrisa como que nada pasaba, yo tenia unas ganas de pegarle, gritar e insultarlo, pero mantuve la calma y lo enfrentamos con mi marido, el jamás pensó que teníamos la prueba y que era irrefutable, se derrumbo y luego de hablar, logre que admitiera que necesitaba de nuestra ayuda.

Caramba logramos algo, pero que hacemos ahora, no tenemos recursos extras, la ayuda estatal es básica, los monitores son personas que salieron de la droga, los instituciones privadas cobran muy caro y hay listas de esperas, sentía que tenia poco tiempo antes que él se arrepintiera. Mi hermana me hablo de la “hipnosis”, en pocas horas y días leí muchos artículos sobre el tema, ingrese a foros a leer vivencias, nuevamente tenía esa sensación y la esperanza que algo bueno iba a encontrar. 

Algunos especialistas habían tenido logros pero en gente alcohólica, personas con problema de obesidad, no aseguraban un total éxito y tampoco el tiempo que tomaría. Pero como siempre digo “Dios a veces hace milagros”, encontré a una persona en la Web, llame pero había un buzón de voz que indicaba que dejara mis datos y que el devolvería la llamada.

Ese día lunes llegamos como a las 18:00, a su consulta lo primero que nos dijo era que necesitaba un compromiso por parte de mi hijo, de asistir a las charlas que dan en los drogadictos y alcohólicos anónimos, debíamos llevar la llave que ellos entregan pues mi hijo tenia que conocer otras vivencias y de como habían logrado superar la dependencia a las drogas. Eran las 21:00 horas y mi hijo recién salía de la consulta, llena de curiosidad le pregunte que había pasado y me dijo: “mama nunca he llorado tanto en mi vida”, no quise invadirlo, me dijo que dentro de 15 días debía volver y no olvidar de asistir a los grupos de apoyo. Asistimos a la segunda consulta que duro menos tiempo y en la tercera que seria la ultima, ingreso a la consulta y luego de unos minutos me llamaron para que pasara, mi hijo procedió a decirme como fue el comienzo, las primeras dosis se las regalaron porque llegaba muy cansado del trabajo a estudiar y le decían que eso le iba a ayudar, acepto pues pensó que lo manejaría, cada vez que consumía sentía que despertaba y no se sentía cansado, luego venia la angustia. Contó de las salidas con los amigos que también consumían, compañeros de curso y de trabajo, del submundo que se mueve en torno a la droga, de como, cuando, cuanto y porque se drogaba, me sentí impactada con lo que me contaba y solo atine a escucharlo, sin pronunciar ninguna palabra, sin juzgarlo.

El especialista me indico que mi hijo comenzó por algo puntual pero que en el fondo lo hacia para ser aceptado por el grupo y porque muchos lo hacían, que debía aprender a controlar la angustia y la necesidad de consumir, que tal vez habrían recaídas que son partes de su rehabilitación, que yo debía seguir administrando el dinero, las amistades y recurrir a su ayuda si notaba que mi hijo volvía a consumir, nos contó de muchos casos que el había atendido y que algunos habían sido un fracaso, sin embargo otros un comienzo de algo mejor.

Han pasado cinco años y tengo claro cuales fueron sus recaídas, no puedo mentir que aun tengo miedo, pero llegara el momento que solo será un mal recuerdo. En lo personal siento que a mi hijo lo ayudo la hipnosis, lo hizo aceptar que tenía un problema de dependencia, que debía enfrentar sus angustias y temores.


He visto lo que hace la droga en muchos jóvenes y personas mayores, como la dependencia los hace perder sus familias, trabajos, amistades y pasan a ser entes que solo viven para consumir, no les importa si tienen que prostituirse, robar o matar con tal de seguir consumiendo, es un mal que muchos quieren liberar pero no son capaces de dar soluciones a quienes quieren rehabilitarse.

2 comentarios:

Dulce dijo...

Toda droga es un flagelo que puede hasta destruir familias y vidas, en el caso de la marihuana que se ve inofensiva puede servir a quienes les alivia dolencias, pero de eso mismo se aprovechan quienes la consumen por vicio nada más, y eso puede ser un primer paso para probar drogas más duras. La aceptación del problema siempre es el primer paso importante par tratarse.

Solo puedo desear lo mejor para ti y tu hijo.

Un beso dulce y dulce semana.

Vivian Angélica dijo...

Hola! Sabes hay muchos males rondando en estos momentos nuestro diario vivir, pero la peor es la droga, sobretodo cuando se da en gente joven,no tienen tiempo de vivir lo bueno o lo malo que le da la vida, me impacta ver a jóvenes que a los treinta años ya son viejos. He visto a gente adulta que a ingresado a este mundo, quizás por curiosidad la prueba y nunca más salen de ella, más de lo que ganan. Debe existir un política de estado para prevenir y rehabilitar a quienes están sumida en ella.

Hay mucho de que hablar del tema, es una vivencia que ha sido dura, tengo esperanza en el futuro y estoy atenta a cualquier cambio que se produzca.

Saludos