jueves, 4 de junio de 2009

¿Por qué nos deprimimos las mujeres?

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A lo largo de mi vida he tenido períodos en que me siento algo deprimida y muchas veces no comprendía porque me sucedía, es por eso que deseo escribir sobre los trastornos del estado anímico de la mujer y sus consecuencias, debido a que muchas veces desconocemos los motivos generados por el paso de las diferentes circunstancias y consecuencias de nuestros sentimientos y nuestros actos.

La mujer por naturaleza es más sensible que el hombre y por lo tanto, mucho más depresiva y éso se debe a nuestro funcionamiento hormonal.
Está comprobado que la hormona llamada “estrógeno” es causa de alteraciones emocionales y orgánicas en toda mujer, se manifiesta en su forma de ser y de sentir, es decir; nosotras las mujeres, mostramos una conducta sostenida en cómo nos sentimos, principalmente en los días fértiles (días de ovulación), que si nos ponemos a observar, encontraremos que son los días en que nos ponemos más sensibles, cualquier palabrita que nos sea mal dicha, ya estamos alterándonos o llorando.

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Algunas mujeres en éste período, muestran enorme irritabilidad, otras muchas sensibilidad, otras van de la agresividad al llanto, es una tremenda descompensación de emociones, una terrible guerra psicológica y más cuando a parte de estar atravesando por ésos factores, se tienen motivos externos para llegar incluso a sentir tristeza, desánimo, depresión y hasta anemia espiritual.

Obvio es que influye muchísimo la personalidad y el carácter de cada naturaleza femenina: El temperamento y formación principalmente. Es por éste motivo, que a alguna mujeres les afecta mucho más que a otras e incluso en algunas pasa desapercibido éste período de revolución hormonal.
Pero hablemos de ésos motivos, fuera del período de alto riesgo:

Esos motivos pueden deberse a varios factores, entre los que se puede encontrar la forma como fuimos programadas, las costumbres arraigadas en patrones rígidos, excéntricos, suspicaces, dramáticos, agresivos, místicos, celosos o indiferentes, otros son más arrogantes, incapaces de perdonar y muy “simbióticos”, o bien, “quejumbrosos”.

No hay sintomatología exacta para ello, y sólo son producto de una educación y aprendizajes mal adaptados. Y por lo menos alguna vez en la vida, hemos pasado por éstas alteraciones, nos hayamos dado cuenta o no.
¿Cuáles serían estas etapas o trastornos del estado anímico de la mujer, o de la personalidad en general del ser humano?

Vamos por partes:

Estos cambios bruscos de personalidad podrían ser:

Obsesivos: Y se manifiesta con ansiedad, impulsos, ideas fijas, compulsión, falta de libertad personal y angustia a veces exagerada.

Limitante: Se manifiesta con dramatismo, carácter de frontera (límites), nos alteramos con facilidad, nos irritamos, nos volvemos definitivas, impulsivas y extrañas.

Histeria: Aquí también cabe el dramatismo, el teatro, queremos llamar la atención, hacemos mucho ruido (escándalo), o exageramos las cosas, y sobre todo nos gusta advertir lo que vamos a hacer. (amenazas o chantajes).

Sintomatológico: Se siente tristeza, apagamiento, depresión, dolor de cabeza o de ovarios, nos sentimos desaliñadas, introvertidas, desconfiadas, recelosas, angustiadas, y con celos sin fundamento. (éste último factor de “los celos infundados” está considerado por la medicina de la salud, como un trastorno afectivo psicótico).

Paranoide: No presenta delirios de grandeza ni nada por el estilo, pero si nos podemos llegar a sentirnos muy desconfiadas, celosas a morir e inflexibles.

Psicopatía: Se pueden llegar a observar razgos violentos y ánimo de agredir o maltratar, ver sufrir a otros lo mismo que nosotras estamos sufriendo, nos volvemos disociales o antisociales, o sociopatas.

Dependencia: Se sienten deseos de ser protegidas y de depender de otras personas, nos sentimos incapacitadas para defendernos por sí mismas, con la autoestima por los suelos, y sólo esperamos la crítica mordaz. Nos volvemos mujeres “simbióticas” (que necesitamos de otros para sentirnos seguras).

Como hemos observado, la depresión tiene muchas ramificaciones, motivos diversos o mil razones de ser para presentarse en el organismo de la mujer y es única y nuestra la responsabilidad de proyección ante el mundo exterior, y ésta podría ser normal, aguda o crónica, según del caso que se trate.


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¿Se puede curar la depresión?


-Si lo deseamos sí-

Ya vimos los probables motivos de sentirnos deprimidas, y podemos a veces pensar que es muy difícil y sí lo es cuando somos nosotras quienes lo hacemos difícil, ¿pero si lo hacemos fácil?

Podemos estar atravesando por un gran dolor o depresión: La pérdida de un ser querido, la remoción o cesación laboral, la pobreza, la enfermedad, la incertidumbre, el conflicto emocional, miedos, aberraciones protuberantes, tabúes, inseguridades, fobias, problemas de conducta con alguien o por alguien, éso es hasta cierto punto normal, porque en la vida siempre encontraremos algo o a alguien que nos haga sufrir, nos guste o nó, pero adoptar gratuitamente la costumbre, el hábito o el vicio de deprimirnos por cualquier cosa, significa más que todo, tener poca intuición y poca psicología y es cuestión de superarla con voluntad y con fe, cambiando de actitud.

Podemos haber ejercitado consciente o inconscientemente por muchos años la depresión, ya la sentimos parte de nosotras mismas, ya sabemos cuándo, o en qué circunstancias nos vamos a volver a deprimir, y en algunos casos es tan exageradamente arraigada en nosotras, que no nos queda más que ir corriendo al primer psicólogo o psiquiatra que nos recomienden, y éste nos puede auxiliar mucho escuchándonos, pero somos nosotras quienes nos hemos de arreglar a sí mismas poniendo todo lo que esté de nuestra parte para trascender ése estado tan lamentable.

Pero muchas veces, resulta que vamos al psicólogo y no sabemos ni lo que vamos a decirle, porque nosotras mismas desconocemos lo que nos pasa, no sabemos el origen de dónde viene esa depresión tan recurrente, y como es obvio, el pobre psicólogo se las tiene que ingeniar para lograr sacarnos la información reprimida y que está guardada en el subconsciente y poder de esa forma ayudarnos por medio de palabras claves:
Como por ejemplo, si nos pregunta la palabra: “Esposo”, y tú sabes que hay problemas con tu esposo, y empiezas a decir todo lo que sientes de él, y el psicólogo lo único que hace es escucharte y te deja hablar, hablar y hablar… y finalmente eres tú, quien termina dándose cuenta, sin que él te lo tenga que señalar, que ahí radica precisamente tu problema a solucionar.

Es como aquel pobre hombre enajenado que odiaba a todas las mujeres, decía que todas las mujeres del mundo eran iguales, y así se lo externó abiertamente a su psiquiatra y el facultativo le preguntó: ¿y tu mamá? –y el hombre le contestó- “No, ella es diferente”, por lo tanto no todas las mujeres son iguales. El psiquiatra lo único que hizo fue hacerle entender al pobre hombre, que no todas las mujeres son iguales.

El psicólogo nos puede incluso sugerir terapias especiales o medicar antidepresivos, pero a la larga éstos causas adicciones, haciéndonos el problema mucho más difícil de erradicar, o nos quita un problema pero nos queda otro que resolver.

Lo mejor en éstos casos es ser asertivas, saber entender inteligentemente y aceptar con decisión, que todas tenemos zonas afectivas que llenar y también zonas erróneas que comprender y trascender, porque si vamos a pasarnos toda la vida buscando excusas y pretextos para seguir tomando pastillitas antidepresivas, una vez pasado el efecto, volverá el desajuste emocional y por ende, el dolor de sentirnos incomprendidas.
Podemos intentar si lo deseamos modificar nuestras actitudes aquí y ahora que estamos a tiempo de evitar llevar más lejos las cosas, tomando en cuenta desde luego que una persona que padece de depresión, es presa fácil de incursionar en estados más profundos de neurosis, psicosis, episodios maniáticos y hasta esquizofrénicos.

Somos mujeres con muchas cosas hermosas por realizar en la vida, no nos conformemos con ser una persona infeliz, ni proyectes tus miedos e inseguridades que no proceden, simplemente no corresponden.
¿Por qué nos deprimimos tanto las mujeres?, es un articulo de Toda Mujer es Bella, con autoria de: Doral ...!.
Publicado con permiso.


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